Como todas las malas ideas, esta, la que voy a relatarles ahora, nació en un momento de desesperación. Imaginen a un hombre relativamente joven, y absolutamente inútil. Así era yo cuando toda esta locura empezó. Además era escéptico y sin escrúpulos y arrogante también. Pero la principal característica que me definía en ese momento era que no tenía un peso en el bolsillo.
Cuando dejé la carrera de odontología (después de abandonar ciencias de la comunicación y medicina años anteriores), papá decidió dejar de mantenerme. Antes de abandonarme a mi suerte, después de culparme por la muerte de mi madre a causa de tantos disgustos que le hice pasar, habló con un amigo para que me tomara como empleado en su inmobiliaria, pero no soporté ese trabajo durante mucho tiempo. Mi jefe me parecía un idiota y el trabajo aburrido, rutinario. Quizás ese fue el gran problema conmigo: creía estar rodeado de idiotas, y mi desprecio por todos me llevó a jugar con lo que no entendía, mi convicción de que yo era más inteligente, más hábil, más astuto que todos, me hizo creer que yo podía dominarlo todo, inclusive, lo indominable. Ahora sé lo ridículo, lo tonto que era. Así fue que comencé a llegar tarde al trabajo, a faltar sin aviso ni explicaciones... Como es lógico, fui despedido.
En esos momentos aparecen los verdaderos amigos. Mi amigo Agustín me ofreció ir a vivir a una pequeña habitación detrás de la casa de una de sus muchas tías, Norma, una buena mujer, crédula y muy supersticiosa que había quedado viuda un año antes. El vivía allí también, en esa casa enorme y vieja. Entre mate y mate, como cuando éramos chicos, la tía Norma nos contaba historias de fantasmas, de apariciones, de extraterrestres y monstruos que habitaban los jardines. Agustín decía que ella había podido ver al espíritu de su marido en un espejo, y que algunas veces, si se entraba rápido en la habitación en la que ella se encontraba, se veía la sombra del fantasma de Mario, que siempre la acompañaba. Como imaginarán, yo no creía ni una palabra de todo eso.
Más adelante, tendría obligatoriamente que cambiar de idea.
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